
Solo hay que mirar a nuestro alrededor para ver en que se está convirtiendo todo esto. Y no nos damos cuenta que los que hoy son jóvenes mañana serán viejos.
Lo que plantamos hoy es lo que crecerá mañana y al parecer a nadie le preocupa esto.
Hoy en día lo más importante para un joven es que llegue el sábado para poder emborracharse, drogarse y acostarse con la primera que se deje. Triste es, desde luego.
Se ha perdido el afán de superación, las ganas de labrarse un futuro y sobre todo, el respeto.
Eso ya no existe en su vocabulario. Ni a la autoridad, ni a los profesores, ni a los padres, … a nadie.
Pero esto se llama evolución, ¿verdad? Estamos avanzando, no hay que preocuparse por nada.
Querido jovenzuelo, tú no te preocupes por nada. Aunque le llames puta a tu madre, ella te dará dinero todas las semanas y con eso tienes suficiente para una botella de wisky, medio pollo e irte de putas y si todavía te quedas con ganas siempre habrá un McDonalds dispuesto a darte trabajo.
Buenas, este es mi primer comentario y agradezco el blog, adelante con él. Tengo 20 años y lo del botellón no tiene nombre. Soy abstemio desde hace un año debido a la gran repulsa que tengo ante esta nueva moda perversa, consumista y libertina.
ResponderEliminarEsto está relacionado con la falta de alternativas reales de ocio para los jóvenes, y que se adapten a los tiempos que corren. Es un fracaso pedagógico, y un fracaso social. Estamos ante la decadencia moral de un pueblo, antaño glorioso.
El problema está en que el sistema ha implantado el "pasotismo". Y muchas veces los padres dan la paguica a sus hijos y se desentienden.
ResponderEliminarSi en la familia no tienen respeto... ¿lo van a tener en el colegio? ¿lo van a tener en la calle?
Pensad en la generación de nuestros padres, tal vez recibieran una educación más estricta pero mayoritariamente son gente de bien.
Lo que venga maña... dios sabe.