
Solo hay que mirar a nuestro alrededor para ver en que se está convirtiendo todo esto. Y no nos damos cuenta que los que hoy son jóvenes mañana serán viejos.
Lo que plantamos hoy es lo que crecerá mañana y al parecer a nadie le preocupa esto.
Hoy en día lo más importante para un joven es que llegue el sábado para poder emborracharse, drogarse y acostarse con la primera que se deje. Triste es, desde luego.
Se ha perdido el afán de superación, las ganas de labrarse un futuro y sobre todo, el respeto.
Eso ya no existe en su vocabulario. Ni a la autoridad, ni a los profesores, ni a los padres, … a nadie.
Pero esto se llama evolución, ¿verdad? Estamos avanzando, no hay que preocuparse por nada.
Querido jovenzuelo, tú no te preocupes por nada. Aunque le llames puta a tu madre, ella te dará dinero todas las semanas y con eso tienes suficiente para una botella de wisky, medio pollo e irte de putas y si todavía te quedas con ganas siempre habrá un McDonalds dispuesto a darte trabajo.